lunes, 1 de junio de 2020

ECONOMÍA, SALUD Y TERRITORIO



Fuente: Organización Mundial del Comercio

ECONOMÍA, SALUD Y TERRITORIO

Diana Durán



Ecuación difícil por estos días la que combina los términos economía, salud y territorio. Sin embargo, podemos examinar algunos conceptos y argumentos que permiten relacionarlos en tiempos de la pandemia por COVID 19.


Como sabemos, el territorio es poder en relación con las relaciones internacionales, los transportes y las comunicaciones, entre otros aspectos. Las relaciones internacionales en tiempos del COVID 19 están trastocadas de tal manera, que de la intensa globalización se pasó súbitamente a fronteras aisladas que, en términos geopolíticos, vuelven a poner en el centro la relevancia del Estado Nación que las ciencias sociales consideraban declinante. Sin embargo, hoy se pone el acento en las diversas situaciones por la que pasan los Estados según sus contextos sanitarios frente a la pandemia. Italia, España, Estados Unidos, Reino Unido, China dan cuenta de ello. Sus evoluciones en torno a la pandemia han sido diversas y complejas.  


Los transportes se han transformado completamente, dado el colapso de los medios aéreos, terrestres, fluviales y marítimos, cada uno con su diversidad de escenarios y circunstancias. Las comunicaciones, en cambio, tienen un papel cada vez más que relevante en la nueva situación planetaria, en la que las actividades virtuales constituyen una necesidad básica indiscutible.


Lo cierto es que los Estados coexisten bajo una permanente situación de tensión internacional en la que el mentado sistema mundo, la economía capitalista y la multipolaridad se ven trastocados por la pandemia global.  


El sistema mundial, los estados y las localidades se transforman en sus vínculos, tan investigados por el sociólogo Immanuel Wallerstein y el geógrafo Peter Taylor para constituirse en una nueva organización de territorios y redes que abre campos de investigación renovados e ilimitados.


Los geógrafos sostenían antes de la pandemia que la globalización había derrumbado la idea de vivir en territorios cerrados y delimitados por los límites políticos de los Estados nacionales, mientras que en un “mundo sin fronteras”, la noción de Estado era insuficiente para la organización de las actividades humanas y económicas. Es ostensible que las ciencias sociales deberán rever sus teorías frente a la pandemia que ha devuelto un papel significativo a los Estados y también a las ciudades.

Las ciudades, la migración y el comercio han sido los principales catalizadores del progreso durante los dos últimos siglos. Pareciera que debiéramos rever estas afirmaciones frente a las consecuencias de la pandemia, con ciudades globales amenazadas, migraciones y comercio interrumpidos. Pero, asimismo, habría que contraponer, por ejemplo, nuevas formas como el comercio electrónico como el de la empresa Amazon, una de las ganadoras en la crisis del coronavirus, con clientes gastando cerca de US$ 11.000 por segundo. (BBC Mundo)
Repensar lo local


En la actualidad, las comunidades intensifican la dimensión (territorial) local, como un espacio recuperado de solidaridad, con nuevas formas de construir comunidades a través de múltiples modalidades, que deberían convertirse en nuevas oportunidades para el desarrollo. A ello se agrega la intensificación de los intercambios sociales, culturales y económicos que se realizan a través de la red, como el teletrabajo, la educación virtual o a distancia, la eclosión de las webinars (entre estudiantes y docentes, gestores, políticos, familias, y otros actores sociales) y el renovado papel de las redes sociales.

Los sistemas locales ya no se verán tan “sometidos a la globalización” sino que podrán reinventarse al haber regiones y localidades ganadoras y perdedoras y nuevas oportunidades que no se deben desechar.  Por ejemplo, en esta pandemia se ha vuelto al barrio, a las actividades próximas desde el punto de vista territorial, y a la revisión de la movilidad con lo cual también se modifican los modelos de producción y de consumo en las ciudades.

Habrá que repensar estas cuestiones en nuestro ámbito local (Punta Alta y Coronel Rosales) y evitar sumirse en la coyuntura por sobre el desarrollo local. A pesar de las emergencias, también es indispensable poner énfasis en los temas estructurales del territorio y la sociedad local, como el ordenamiento territorial, la planificación, el nuevo Código de Zonificación, entre otros.
David Harvey explicaba en 2005 y mantiene su vigencia, que la relación entre las escalas es compleja y el sistema-mundo no anula lo local, sino que se multiplican los actores subestatales y locales, y propone buscar “espacios de la esperanza que integren el desarrollo social y, agregamos, local.


Pensar el futuro


Reflexionemos también que a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (erradicar la pobreza y el hambre, la educación universal, la igualdad entre géneros, la reducción de la mortalidad infantil, la mejora de la salud materna, el combate del VIH/SIDA, la sostenibilidad del medio ambiente y la asociación mundial) habrá que agregar la pandemia del COVID 19 y la revisión profunda de todos aquellos.

Pedro Reques Velasco (2020) propone “reinventar el futuro” en base a pilares como la innovación, la ciencia, la tecnología, los servicios públicos de calidad, la sustentabilidad del ambiente, la agricultura familiar, el turismo sustentable, el comercio de proximidad, el capital humano y una industrialización basada en de investigación y de desarrollo tecnológico con capacidad para dar respuesta a las cadenas de suministro básicas ligadas a este tipo de crisis sanitarias.

viernes, 29 de mayo de 2020

LA EDUCACIÓN AMBIENTAL Y LA ETNOBOTÁNICA EN TIEMPOS DE PANDEMIA



La educación ambiental y la etnobotánica en tiempos de pandemia.

Por Eduardo Jaime Muñoz


Educador ambiental, etnobotanico y Miembro de la Red Iberoamericana de Medio Ambiente.



El profesor Eduardo Jaime Muñoz desde hace tiempo se ha dedicado al desarrollo de la educación ambiental en escuelas rurales de Chile, llevando sus talleres el extranjero desde Coquimbo, Chile a Punta Alta, Argentina. Allí ha compartido sus aprendizajes junto a estudiantes y profesores, quienes han podido conocer su trabajo gracias al apoyo del Centro de Estudios Geográficos “Florentino Ameghino”, dirigido por la Dra. Diana Durán. Desde estos espacios el docente ha incentivando el cuidado y protección de la flora nativa y el conocimiento de su geografía. “Las plantas nativas conforman el patrimonio natural más notorio en zonas alejadas de la ciudad y que lamentablemente está siendo amenazado por un fuerte proceso de urbanización hacia los sectores rurales en Chile y el América Latina”.


A punto de lanzar su libro, titulado “Conociendo la flora nativa que crece alrededor de mi escuela”, donde el docente es el autor principal de la obra en coautoría del destacado botánico chileno, Rodrigo Villaseñor, de la Universidad de Playa Ancha de Ciencias de La Educación y de Anita Sandoval de INIA, experta en propagación de plantas nativas con el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente de Chile. Este material educativo pretende conocer un poquito más de las plantas que crecen alrededor de las escuelas rurales en Chile y algunas que comparten distribución geográfica con  otros países de Latinoamérica, poniendo énfasis en los usos de las plantas, sus distribución geográfica y algunos consejos para su  propagación.

Algarrobo blanco


Comenta el docente y especialista algunas de ellas comparten hábitat con otros países limítrofes como es el caso de Argentina, Bolivia y Perú. Una es el algarrobo: Prosopis chilensis (Molina) Stuntz, conocido como en Argentina como algarrobo blanco. Este árbol nativo presenta un uso combustible y sus frutos sirven para preparar alimento, unos de los productos más comunes es la preparación de harina de algarroba.


Es así como en el artículo “Productos alimenticios de la Argentina en riesgo de desaparecer” de Hugo Cetrángolo, de la Comisión del Arca del Gusto de Argentina, Cátedra de Sistemas Agroalimenticios. Facultad de Agronomía UBA. Fundación Agronegocios y Alimentos (2014) se indica que el “consumo de la harina de algarroba es parte del patrimonio cultural de los pueblos indígenas de la región chaqueña, se trata de una especie emblemática de la región chaqueña, que es unas regiones geográficas de la Argentina y forma parte de la eco-región sudamericana del Gran Chaco. Sus límites son el río Pilcomayo al norte, los ríos Paraguay y Paraná al este, el río Salado al sur y la región del Noroeste al oeste. Comprende las provincias de Formosa, Chaco, parte norte de Santa Fe, la mayor parte de Santiago del Estero, y el este de Salta”.  Se trata de un producto natural que ha sido importante en la vida del pueblo argentino.


¿Qué sucede con la educación ambiental en tiempos de pandemia? 


Responde el profesor Muñoz: “pienso que este conocimiento que se ha trasmitido por décadas en las culturas es un elemento relevante para poder sobrevivir en zonas aportadas, esta tradición ha permitido a muchos pueblos durante la historia poder hacer frente a las pandemias que han existido a lo largo del tiempo. Familias, hombres y mujeres han utilizado este conocimiento y los han puesto en valor en momentos difíciles para la historia de la humanidad”. Creo que este conocimiento puede ser útil y ayudar a muchas familias en estos momentos difíciles y complejos. 


Respecto a la educación ambiental es un gran desafío poder continuar educando a las nuevas generaciones y creo que cuando uno piensa la educación ambiental como “proyecto de vida”, debe ser una persona perseverante y generar cambios en la sociedad moderna de manera que hoy se requiere más que nunca de un trabajo constante, duradero en el tiempo. La educación ambiental como tal es un proceso permanente y continuo en el tiempo, ojalá exista más apoyo de las instituciones para que aporten iniciativas ambientales que sean duraderas.


La educación ambiental y la etnobotánica poseen saberes importantes en tiempos de pandemia. Hoy es necesario tener en consideración nuestros orígenes, valorando el conocimiento que pueda estar al alcance de nuestras manos, sobre todo para los habitantes del medio rural y los habitantes de medio urbano es importante poder utilizar la agroecología para cultivar en pequeños espacios urbanos, huertos como una forma de cultivar nuestros propios alimentos, pasando la cuarentena, compartiendo en familia y de esta manera cercarnos a la tierra y a la naturaleza.


miércoles, 20 de mayo de 2020

CORONAVIRUS Y POBLACIÓN




CORONAVIRUS Y POBLACIÓN
Perspectiva geográfica
Diana Durán

Un enfoque imprescindible sobre la pandemia de COVID – 19 es plantear su vínculo con las características de la población.

Si se piensa en el binomio “geografía – coronavirus” interesan: la población absoluta (valores totales de la población confirmada, recuperada o fallecida en las distintas localidades, jurisdicciones y regiones) y cómo ésta se distribuye en el territorio (las áreas afectadas y los “vacíos demográficos” de coronavirus); la estructura por edad y sexo, pero especialmente por edad, -pensando en el foco que las autoridades, médicos y medios de comunicación han puesto en “ancianos”, “abuelos”, “viejos”, “adultos mayores”, todos ellos términos descalificantes en relación a la connotación que se les ha dado respecto a la enfermedad; y la movilidad de la población (sea por cambio de domicilio o por turismo y demás factores de traslado) causa principal de la difusión de la enfermedad.

También es necesario tener en cuenta el concepto de transición demográfica que relaciona los que nacen (natalidad) y los que mueren (mortalidad) a través del tiempo y, además, indica cómo se ha pasado históricamente de una etapa de altas tasas de mortalidad y natalidad, a otra con un fuerte crecimiento de la población y luego, en esta época, a tasas bajas de mortalidad y natalidad.  Por supuesto, esto difiere según las características de los territorios que se analicen.

El modelo de la transición epidemiológica, se relaciona con la salud de la población, con el propósito de explicar las etapas que fueron cumpliendo los países occidentales hasta alcanzar una instancia final de baja mortalidad, generada por la derrota de las grandes epidemias y los consecuentes cambios en las patologías predominantes. (Pickenhayn, 2003) ¿Seguirán predominando las cardiopatías, enfermedades crónicas degenerativas y accidentes cerebro vasculares por sobre las enfermedades infecciosas cuando se evalúe esta pandemia? Indica la OMS que las enfermedades infecciosas emergentes (sobre todo aquellas transmitidas por vectores) y reemergentes (las bacterias resistentes a antibióticos) representan una amenaza real y presente a nivel global.  

Acusados por la edad

Los mayores de sesenta años seremos los más vulnerables, pero se ha caído en generalizaciones falaces al sugerir una relación directa y unívoca entre la edad de la población y las posibilidades de sufrir COVID – 19.

Es posible señalar que, ni a todos los países que tienen una gran población de mayores de 65 años los afecta de igual manera el COVID-19, ni a los países con población mayoritariamente menor de 65 años los deja de afectar. La mayor parte de los países de Europa Occidental y Mediterránea tienen más del 20 % de población superior a 65 años y más de 80 años de esperanza de vida. Pero existen situaciones muy variables en esos países. El ejemplo de Alemania es notable, pues su baja letalidad (cociente de fallecimientos en relación a las personas que se han contagiado de una enfermedad) contrasta con el hecho de ser un país muy envejecido. En cambio, en España, otro país de alto envejecimiento de la población, las personas de 60 y más años incluyen algo más del 50% de los casos detectados, algo más dos tercios de los hospitalizados y en unidades intensivas, y más 95% de los fallecidos. (Rodríguez Rodríguez, 2020)

Se ha caído en temibles excesos con respecto al tema de la edad hasta el límite de que un vicegobernador de Texas, Estados Unidos, declarara que los “abuelos deberían sacrificarse y dejarse morir para salvar la economía”. Un extremo absurdo, pero entre esa salvaje opinión y otras de muchos políticos que llegan al extremo de “encerrar” a los mayores, enclaustrándolos quién sabe hasta cuándo, hay una gran variedad de posturas contrarias a toda racionalidad y eticidad.

Josefina Gómez Mendoza, profesora emérita de la Universidad Autónoma de Madrid, señaló en un artículo: “soy población de riesgo, no solo por la edad, sino por mi historial médico, no pasaría el más mínimo triaje en una urgencia médica, como se encargaron de recordarme mis más afines”. También argumenta que es “patente el escándalo de la mortandad en las residencias de mayores”, lo que no puede ligarse tanto a la edad como a que “la vida de las personas ancianas y enfermas es prescindible”.

La edad es, en definitiva, un criterio más, junto con la morbilidad (cantidad de personas que enferman en un lugar y un período de tiempo determinados en relación con el total de la población), la gravedad de la enfermedad, el compromiso de otros órganos vitales y la reversibilidad, es decir, teniendo en cuenta la edad biológica (relacionada con la actividad física, la alimentación, el estado de salud, el estrés, el descanso nocturno e incluso la genética) y no solo la edad cronológica (los años que hemos vivido desde nuestro nacimiento)

Además de la edad, es necesario tener en cuenta los distintos contextos culturales, los modos de vida, las estructuras familiares, las condiciones sanitarias generales, los sistemas ambientales y socio económicos para la toma de medidas de políticas públicas en relación a los diagnósticos que se plantean.

Por último, consideramos que no solo se necesitan infectólogos y sanitaristas para “salir” de la pandemia, sino en realidad se requieren equipos multidisciplinarios de sociólogos, geógrafos, filósofos, economistas, psicólogos, entre otros cientistas sociales. No parece que esto suceda…

Bibliografía citada

Gómez Mendoza, Josefina. (2020) “Confinavírico”: en pos de Rubén Lois: sobre la geograficidad de la epidemia. Departamento de Geografía. Universidad Autónoma de Madrid. Asociación de Geógrafos Españoles.
Rodríguez Rodríguez, Vicente. (2020) COVID19 y las personas (mayores) en el análisis geo-demográfico (I) España, AGE.

martes, 19 de mayo de 2020

martes, 28 de abril de 2020

LA RELEVANCIA DEL TERRITORIO EN EL ANÁLISIS DE LA PANDEMIA



CORONAVIRUS Y GEOGRAFÍA

LA RELEVANCIA DEL TERRITORIO EN EL ANÁLISIS Y ALCANCE DE LA PANDEMIA

Dra. Diana Durán



El territorio en el que la población vive, se moviliza y realiza sus actividades es la base sustantiva para interpretar cómo se difunde la pandemia del coronavirus COVID - 19 y qué sucederá en la post pandemia. 


Lo primero es reconocer el problema, analizarlo, ver su pronóstico y tomar medidas estructurales. No solo las de la emergencia, sino también estrategias para el futuro.

Este primer artículo sobre coronavirus y geografía hace referencia a la difusión de la enfermedad en el territorio.


La difusión geográfica del Coronavirus COVID - 19


El geógrafo español Ricardo Méndez (2020) escribió en estos días que la pandemia “somete a nuestras ciudades a una especie de estado de sitio desconocido desde hace varias generaciones”. Esta situación se verifica en nuestro ciudad cabecera y pequeñas localidades rosaleñas por el corte de las rutas 249 y 229 sometiendo a Punta Alta a un aislamiento lógico y racional, especialmente del centro regional con el que tiene mayor vinculación (Bahía Blanca) Cabe destacar que el 26 de abril, el primer caso detectado en nuestra ciudad surge por el contacto de una profesional de la salud que trabaja en un centro médico de la ciudad vecina, aunque vive en Punta Alta. Estos intercambios permanentes entre ambas ciudades por trabajo sitúan a Coronel Rosales en un área de riesgo.




Fuente: Google Earth


Pero vayamos a los inicios de la pandemia. El actual brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) fue notificado por primera vez en Wuhan (China) el 31 de diciembre de 2019 (OMS). La difusión desde Asia a Europa, se originó por contacto de “aquellas personas que viajaron a Italia a vivir el Carnaval o a China, o de manera contraria los residentes de allí que vinieron a España” (Oliva Cañizares, 2020) y generaron el primer foco de infección y los primeros casos de coronavirus en Italia antes del 8 de marzo (100 y 300 infectados).


La teoría es imprescindible para entender la intensa propagación del COVID - 19. La pandemia debe ser interpretada bajo la teoría de la difusión (en este caso aplicada a las enfermedades) que planteó el sueco Torsten Hägerstrand y los geógrafos de la escuela de Lund. Esta teoría sostiene que las olas de difusión espacial de una enfermedad se producen a partir del foco emisor y en función de la distancia física, las vías de comunicación, por contacto o bien avanzan desde las grandes ciudades hacia otras de menor tamaño en función de la densidad de sus relaciones.


El geógrafo argentino, Jorge Pickenhayn, investigador de la difusión espacial, señaló que “hay difusión cuando un fenómeno se propaga en el territorio, involucrando variables de espacio y tiempo.” (Pickenhayn, 2001)




JERÁRQUICA
Depende del contacto directo. Proceso influido por la distancia y la probabilidad de contacto que tiende a expandirse de manera centrífuga desde la región fuente hacia el exterior. Ejemplo: enfermedades contagiosas como el sarampión o el COVID – 19.
Transmisión a través de una secuencia regular de órdenes, clases o jerarquía desde centros metropolitanos más importantes hasta centros rurales, o puede darse en orden ascendente o bien descendente. También puede aplicarse al COVID – 19.
POR RELOCALIZACIÓN O REUBICACIÓN
Los elementos que se difunden dejan las áreas donde se originaron en tanto se desplazan a nuevas áreas. Migración de la población o el caso de los traslados en avión y otros medios. Este ha sido un tipo muy frecuente en el caso del COVID – 19.




Fuente: OMS. 27 de abril de 2020


El planisferio revela que la localización de la pandemia es global, extendida y concentrada en ciertos territorios como Europa occidental y meridional y Estados Unidos, comprobándose la difusión espacial de la enfermedad a escala mundial, en relación no directa con las densidades de población, pues en caso contrario, la agrupación en Asia sería muchísimo mayor, al menos hasta hoy, 27 de abril de 2020.


En la escala local, la relación entre Bahía Blanca, Punta Alta y demás localidades de Coronel Rosales explica la posibilidad de casos en ambos centros urbanos proporcionalmente a su jerarquía poblacional. También existe la posibilidad de contagio por relocalización, dado el traslado de población que se hallaba fuera del distrito a grandes distancias en centros turísticos o en distintas provincias de origen.


Los tres tipos de difusión se verifican en tiempos del COVID – 19, ya que con la globalización los procesos se aceleran y llegan a la escala mundial, rasgos característicos de las pandemias. Antes que se impusieran las medidas de aislamiento, se hizo evidente la causalidad provocada por la proximidad física a focos potenciales de contagio, en Wuhan (China) junto a la proximidad relacional vinculada con la conectividad -sobre todo por vía aérea-, respecto a esos focos de difusión, derivada de los movimientos de población más densos. (Molinero, 2020)


La relevancia de lo local


Cuando escribió sobre las olas de difusión de las enfermedades, el geógrafo Hägerstrand argumentó que “el criterio para sobrevivir es tener éxito como vecino” (Molinero, 2020). Una afirmación muy apropiada que se sostiene en nuestro país con el eslogan “quedate en casa”. La interacción con el entorno próximo es constante y, en consecuencia, nuestra obligación actual de comportarnos como buenos vecinos es una cuestión de ética individual y de responsabilidad social.


Considerando la escala local, es esencial centrarse en los barrios para tratar la pandemia, es decir, en la micro geografía y, en especial, en la periferia vulnerable de menor provisión de equipamiento y con asentamientos amenazados por el hacinamiento y la pobreza. Si bien en la actualidad, con la caída de la población de empleos informales, la pobreza puede afectar a cualquier barrio de Punta Alta, Villa Arias, Pehuen Co, Villa del Mar, Bajo Hondo y Calderón (aunque en los centros rurales y más aislados, los contactos son menores). 


Se piensa siempre en las grandes localidades, pero nuestro caso es el de una ciudad intermedia y localidades pequeñas donde existe el riesgo, como fue el de Loncopué, pequeña localidad del norte del Neuquén, donde una persona provocó una cantidad de contagios que derivaron en muertes y el cierre absoluto del pueblo. De allí la relevancia de considerar al territorio en la planificación de la respuesta sanitaria a la pandemia.


En este sentido, es muy importante elaborar una cartografía de riesgo y localizar las zonas para la realización de test y de diagnósticos médicos primordiales para detectar los casos y evitar la expansión de la enfermedad. (Oliva Cañizares, 2020)


La geografía y su objeto de estudio, el territorio, deben ser considerados estratégicamente para dar las respuestas a la pandemia del COVID – 19 en todas las escalas de actuación, pero es cierto que no siempre se considera, de manera que prevenir territorialmente será el mejor camino.


Bibliografía


Méndez, Ricardo (2020) Sitiados por el coronavirus. Consideraciones de un geógrafo. Universidad Complutense de Madrid. AGE. Asociación de Geógrafos Españoles.

Oliva Cañizares, Antonio (2020) La crisis sanitaria del coronavirus (COVID19): análisis, tendencias y propuestas. Universidad de Alicante. AGE. Asociación de Geógrafos Españoles.

Pickenhayn, Jorge A. (2001) Difusión y dispersión en la historia de la Geografía. Innovaciones, movimiento de masas y brotes epidémicos como campo de acción del geógrafo. Boletín de Gæa, Nº 119, pp.37-61. Sociedad Argentina de Estudios Geográficos.


miércoles, 22 de abril de 2020

DÍA DE LA TIERRA - 2020



22 DE ABRIL, DÍA DE LA TIERRA, EN TIEMPOS DEL COVID – 19

CENTRO DE ESTUDIOS GEOGRÁFICOS “FLORENTINO AMEGHINO”





Si supiera que el mundo se acabará mañana, yo hoy aún plantaría un árbol.

Martin Luther King


La degradación de la Tierra en su relación con la sociedad en todas las escalas geográficas representa una amenaza para el bienestar humano, poniendo en peligro la salud, la integridad física, la cohesión social y la capacidad para satisfacer las necesidades básicas. 


Es por ello que el 22 de abril, Día de la Tierra, es una fecha clave para que todos reflexionemos sobre la sustentabilidad de la Tierra, preocupándonos por los problemas y conflictos que surgen de la relación espacio – sociedad.


Este año 2020 no planteamos celebraciones frente a la pandemia del COVID – 19, pero sí afirmamos nuestro derecho a la sustentabilidad.


La sustentabilidad promueve una nueva alianza naturaleza-cultura fundada en una nueva economía, reorientada a los potenciales de la ciencia y la tecnología, y por medio de la construcción de una nueva cultura política fundada en una ética de la sustentabilidad –en valores, creencias, sentimientos y saberes–, que renueven los sentidos existenciales, los mundos de vida y las formas de habitar el planeta Tierra. Este concepto se plasmó en el “Manifiesto por la Vida” que surgió del “Simposio sobre Ética y Desarrollo Sustentable”, celebrado en Bogotá, Colombia, los días 2-4 de mayo de 2002.




Las comunidades territoriales -como la rosaleña-, requieren respuestas aplicables a múltiples contextos y circunstancias que ha creado la emergencia, pero también impone pensar en el futuro próximo y en el más lejano porque las consecuencias serán profundas y estructurales. En Punta Alta, Villa Arias, Pehuen Co, Villa del Mar, Bajo Hondo, Calderón, y en todo el ámbito rural del distrito tendremos que plantearnos los nuevos desarrollos territoriales, aquellos que impondrá la postpandemia.


El geógrafo español Ricardo Méndez escribió en estos días que la pandemia “somete a nuestras ciudades a una especie de estado de sitio desconocido desde hace varias generaciones”. De ese estado saldremos, seguramente, y replantearemos nuestro compromiso con el territorio que nos sustenta. 


DIANA DURÁN
DRA. EN GEOGRAFÍA.







viernes, 8 de noviembre de 2019

BOLETÍN N° 5 DEL CEG

Nueva sede del CEG en Mitre 171. Agradecemos al Comité Radical su generosidad al brindarnos un espacio para trabajar.
 


Curso taller ofrecido por el Prof. Eduardo Antonio Jaime Muñoz, de Chile, sobre Proyectos ambientales colaborativos que luego continuó con  un trabajo de campo en Arroyo Pareja e Isla Cantarelli.

Presentamos el Boletín N° 5 del Centro de Estudios Geográficos "Florentino Ameghino" de Punta Alta, provincia de Buenos Aires donde se sintetizan las actividades llevadas a cabo durante fines de 2018 y 2019.